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lunes, enero 11

Del Grupo Misionero Santa María del Encuentro

INVITACIÓN A LA Misa de Envío a la Misión del 2010


 Muy querida Familia: el grupo misionero de Soledad Mariana ya está en el umbral de la misión que hemos venido preparando todo el año. Partimos el próximo jueves 14, para dar comienzo oficial a la misión, el sábado 16 de enero hasta el sábado 30 de enero.

Les recordamos que misionamos en un paraje de la diócesis de Bariloche que se llama Río Villegas.
Esta es nuestra segunda visita y felizmente la gente del lugar ¡nos espera!
Ademas de visitar casa por casa, entre las muchas actividades que tenemos previstas es: acompañar la primera comunión de tres niñas. Estas, el año pasado fueron preparadas por Romi y Andrés (los catequistas de nuestro grupito misionero)  para su primera confesión. Durante el año siguieron su catequesis con el Padre Pepe quien está a cargo del lugar.
También, posiblemente, visitemos el paraje vecino (a dos horas de camino) llevando a la Virgen Visitadora que es Nuestra Señora de Guadalupe. Colocaremos una campana para la capilla, donada por José. Prepararemos un Cristo de Soga grande para poner en una cruz grande de madera que hay en el camino de entrada a la capilla. Por supuesto todas estas cosas son hechas con la comunidad del lugar.
Invitaremos a la gente a acompañarnos a visitar el paraje vecino... Y tantas otras cosas más que están abiertas al obrar de Jesús en las circunstancias y desde allí discernir como seguir...

Todas las mañanas rezamos laudes en la capilla invitando a la gente. 
Al concluir nos vamos a trabajar en la misión, cada equipo de a dos, en donde les toque. Antes de despedirnos rezamos todos juntos la oración a María Guadalupana, por eso los invitamos a todos a que nos acompañen todos los días rezando esta oración cada día.
La oración familiar de Soledad Mariana es parte importantísima para los frutos de nuestra misión. Somos todos muy concientes de esto, nuestra comunión es fortaleza.

La providencia de Dios ha sido grande en estos meses, ya que hemos logrado  cubrir los costos de la misión gracias a muchas donaciones de particulares y de empresas. Y también gracias a la venta de las rifas. Por eso les agradecemos muchísimo a todos, su oración, ayuda y donaciones de diferentes maneras.

Queremos invitarlos a todos los que puedan asistir a la Misa de Envío que nos celebrará Martín Serantes, mañana martes 12 de enero a las 18:45hs.. Esta será en una capilla de unas religiosas de la calle Talcahuano 1154 (entre Arenales y Santa Fe). Ojalá puedan estar presentes varios.

Quedamos unidos entonces en María Guadalupana Virgen Madre de la Visitación, Madre Virgen de la Visitación,
y en Dar Gracias a Dios por sus obras de cada día

los saludamos con afecto fraterno y en comunión diaria
Mateo, Cynthia, Lucía, Mayra, Romina, Andrés, Melisa, Diego, Adrián, Mono, Mariana, Pancha, Patricia, José y María



miércoles, enero 6

Benedicto XVI. Homilía de Epifanía (Miércoles 6 de enero - Radio Vaticana)



"En esta Solemnidad de la Epifanía del Señor, la gran luz que se irradia desde la Gruta de Belén, a través de los Magos provenientes de Oriente, inunda a toda la humanidad".

Éste es el mensaje que ha reiterado Benedicto XVI en su homilía de la Santa Misa que ha presidido esta mañana en la Basílica Vaticana, haciendo hincapié en que la primera lectura, tomada del Libro del profeta Isaías, y la del Evangelio de Mateo, nos presenta la promesa y su cumplimiento. "Lo que falta, en fin de cuentas, es la humildad auténtica, que sabe someterse a lo que es más grande, pero también la valentía auténtica, que lleva a creer en lo que es verdaderamente grande, aunque se manifieste en un Niño inerme. Falta la capacidad evangélica de ser niños en el corazón, de asombrarse y de salir de sí mismos, para encaminarse por la senda que indica la estrella, la senda de Dios. Pero el Señor tiene el poder de hacer que seamos capaces de ver y de salvarnos. Queramos pues pedirle a Él que nos dé un corazón sabio e inocente, que nos consienta ver la estrella de su misericordia, de encaminarnos por su senda, para encontrarlo y ser inundados por la gran luz y la verdadera alegría que nos ha traído a este mundo ¡Amén!".

"La gran luz de Dios, después de las humillaciones sufridas por el pueblo de Israel de parte de las potencias de este mundo, aparentemente sin poder e incapaz de proteger a su pueblo, surgirá sobre toda la tierra de forma que los reyes de las naciones se inclinarán ante él, llegarán de todos los confines de la tierra y pondrán a sus pies sus tesoros más preciosos. Y el corazón del pueblo se estremecerá de alegría".
Ambas, la visión de Isaías y la narración de Mateo -si bien ésta podría parecer más "pobre"- nos presentan una realidad destinada a marcar toda la historia, ha explicado el Santo Padre, destacando que lo que nos narra el evangelista, no es un episodio de menor cuidado, que acaba con el regreso apresurado de los Magos a sus propias tierras.


"Todo lo contrario, es un comienzo. Esos personajes provenientes de Oriente no son los últimos, sino los primeros de la gran procesión de aquellos que, a través de todas las épocas de la historia, saben reconocer el mensaje de la estrella, saben recorrer los caminos indicados por la Sagrada Escritura y saben encontrar, así, a Aquel que aparentemente es débil y frágil, y que, sin embargo, tiene el poder de donar la alegría más grande y más profunda al corazón del hombre. En Él, en efecto, se manifiesta la realidad estupenda que Dios nos conoce y está cerca de nosotros, que su grandeza y potencia no se expresan en la lógica del mundo, sino en la lógica de un niño inerme, cuya fuerza es sólo la del amor que se encomienda a nosotros".

En el camino de la historia, hay personas iluminadas por la luz de la estrella, que encuentran el camino y llegan a Dios. Todas viven, cada una a su modo, la experiencia de los Magos, ha señalado Benedicto XVI, explicando luego el significado de los dones que los mismos Magos habían presentado a Jesús.


Oro, incienso y mirra que, ciertamente no responden a las necesidades que en ese momento tenía la Sagrada Familia: "Pero estos dones tienen un significado profundo: son un acto de justicia. En efecto, según la mentalidad vigente en aquel tiempo en Oriente, representan el reconocimiento de una persona como Dios y Rey: son, es decir, un acto de sumisión. Quieren decir que desde aquel momento los donadores pertenecen al soberano y reconocen su autoridad. La consecuencia que deriva de ello es inmediata. Los Magos ya no pueden proseguir su camino, ya no pueden volver donde Herodes, ya no pueden ser aliados de aquel soberano potente y cruel. Han sido conducidos para siempre por el camino que lleva al Niño, la senda que los llevará a descuidar a los grandes y potentes de este mundo y los llevará a aquel que nos espera entre los pobres, el camino del amor que solo puede transformar el mundo".

El mundo ya no puede ignorar la luz de Belén. A los que la han acogido, reconociendo en Cristo a nuestro rey y sacerdote, nos falta sólo testimoniarlo, cambiando el rumbo de nuestra vida, ha recordado el Papa evocando a san Agustín y poniendo de relieve que es evidente que la promesa de Isaías y su cumplimiento en el Evangelio de Mateo y que en el pesebre deseamos reproducir, no son un simple sueño o un vano juego de emociones sin vigor y realidad.

"Es la Verdad que se irradia en el mundo, aunque Herodes parece ser más fuerte y aquel Niño parece poder ser echado entre aquellos que no tienen importancia, o incluso pisoteado. Pero sólo en aquel Niño se manifiesta la fuerza de Dios, que reúne a los hombres de todos los siglos, para que bajo su señoría recorran el camino del amor, que transfigura al mundo. Y sin embargo, aunque los pocos de Belén se han vuelto muchos, los creyentes en Jesucristo parecen ser siempre pocos. Muchos han visto la estrella, pero pocos han comprendido su mensaje".
También en este contexto, el Papa ha citado a san Agustín, recordando que los estudiosos de la Escritura del tiempo de Jesús conocían perfectamente la palabra de Dios pero "les pasó como a las piedras millares, que indican el camino y que se quedan inmóviles". Tras preguntar cuál es la razón que hace que algunos vean y encuentren y otros, no lo logren, aún indicando el camino a los demás, Benedicto XVI se ha referido a la presunción y demasiada seguridad de quienes creen conocer toda la verdad y no están abiertos a la aventura de un Dios que los quiere encontrar. Confían en sí mismos más que en Dios y nos les parece posible que "Dios sean tan grande que puede hacerse pequeño para poderse acercar verdaderamente a nosotros".

lunes, enero 4

Comunidad Orante: Recemos por Rubén

Unidos, pidamos a María de Guadalupe por Rubén Alrá que está internado hace unos días por un problema de salud.

Comunidad Orante: Pascua de Graciela

Queridos todos.
El sábado 2, a la tarde, partió Graciela Garda de Haddad a la casa del Padre. Junto a Tony, su marido, participa de Soledad Mariana desde el año 1981. Formaban parte del grupo de matrimonios que durante siete años nos ejercitaron los Lastra y luego Claudio y María Sabsay. Mujer de fe verdadera, cuestionadora, aguda y sincera en sus intervenciones. No puedo olvidar aquella introducción al silencio que nos hizo en un retiro allá por los ochenta y tantos. Corta, profunda e impactante.
Toda una vida de amistad con ellos. Va, con Bea, en estas palabras un sincero homenaje y agradecimiento, por ese transitar la vida juntos . Marcelo


Mail de Tony: antoniohaddad@ayjhaddad.com.ar

viernes, enero 1

Santa María Madre de Dios


  

        Durante las celebraciones de la Navidad, el centro de nuestra atención ha sido el Niño-Dios, el Verbo que se hizo hombre, y habitó entre nosotros, el Emmanuel, Dios con nosotros. Cuando aparece un niño, tiene que haber una madre. En esta solemnidad de hoy, nuestros ojos se fijan principalmente en María, la Madre de Jesús, el Salvador.

        A mi me encanta que el primer día del año sea la Solemnidad de Santa María, Madre de Dios. Su amor maternal y su compañía se extienden a todos los días del año. Siendo la Madre del Verbo encarnado, es también Madre de la nueva humanidad redimida por su Hijo, Jesucristo.
       Todas las Iglesias de nuestra Orden y todos los monjes y las monjas están consagrados a la Bienaventurada Virgen María. Ella es madre nuestra. Una madre siempre cuida, protege y quiere lo mejor para sus hijos e hijas. Bajo su amparo, caminaremos seguros.

        Para nosotros, María es, la Madre y compañera de nuestra lectio divina. Ella "conservaba todo en su corazón." La santísima Virgen es una fuente inagotable para acordar y penetrar el significado de la gran obra de salvación realizado en su Hijo Jesús. El Padre Von Baltasar tiene un precioso y bello comentario: "Ella conoce hasta lo más profundo todos los acontecimientos y fiestas que nosotros celebramos a lo largo del Año Litúrgico. Este es también el sentido del rosario: los misterios de Cristo deben contemplarse y venerarse con los ojos y el corazón de María para poder entenderlos en toda su amplitud y profundidad, en la medida que esto nos es posible. La veneración y la festividad del corazón de María no tienen nada de sentimental, sino que conducen a esta fuente inagotable de comprensión de todos los misterios salvíficos de Dios, que afectan a todo el mundo y a cada uno de nosotros en particular."

        La fe de María estaba más allá de cualquier vacilación; aunque no entendía, confiaba, esperaba. A ella le correspondía descubrir lentamente, y muchas veces, penosamente los caminos de salvación.

        En la segunda lectura, San Pablo nos recuerda que "cuando llegó la plenitud de los tiempos, Dios envió a su Hijo, el cual nació de una mujer y fue sometido a la Ley, con el fin de rescatar a los que estaban sometidos a la Ley." El tema de María como la nueva Eva, la Madre de todos los vivos, fue graficado en una tarjeta de Navidad que recibí, hace unos años, de nuestras hermanas de Mississippi. Este texto fue escrito por una hermana. En ello, María se dirige a Eva: "Madre mía, hija mía, fuente de vida, Eva; no te avergüenzas, no llores; lo pasado ya pasó; nuestro Dios nos ha conducido a un nuevo día. Ve, estoy esperando un Niño; por Él todo será reconciliado. Oh Eva, hermana mía, amiga mía, vamos a regocijarnos juntas para siempre; ¡Vida sin termino!"

        En realidad, Jesús vino para salvarnos y María, con todo su ser de madre, coopera con su misión. El Hijo de Dios emergió desde dentro de la historia, como un hombre cualquier, cargando sobre sí todas las consecuencias del pecado de Adán: "nacido de una mujer, nacido bajo la ley." El paso que la humanidad tiene que dar desde la situación servil a la situación filial tiene que realizarse en Cristo. Por eso, Cristo se sumerge totalmente en la historia humana, identificándose con ella plenamente. Es circuncidado como signo de pertenecer a la comunidad sagrada de Israel y heredero de las promesas hechas a Abrahán.

        Es muy agraciado empezar el nuevo año civil bajo el amparo de María.  En esta Eucaristía demos gracias a Dios por su gran bondad y ternura en manifestar a nosotros su misericordia a través de Jesús, nuestro salvador. Nos ha mostrado su rostro a través de Jesús, Hijo de María.  

1ro. de enero 2010
Homilía del Padre Jorge, ocso.

       




jueves, diciembre 31

Saludo del Equipo Soplo


En medio de la OCTAVA DE NAVIDAD y comenzando un nuevo año...

Quienes trabajamos intentando que este blog sea un canal 
de comunicación efectiva y afectiva de nuestro movimiento,
queremos desearles a todos, que Jesús 
irrumpa en nuestros corazones para llenarlos de alegría y paz.

"Gloria a Dios en el cielo y en
la Tierra paz a los hombres
de buena voluntad" (Lc. 2,14)

"El Verbo se hizo Hombre
y habitó entre nosotros" (Jn. 1,14)


...y que nunca nos olvidemos que Ella está presente tomándonos de la mano en todo y para todo, mostrándonos a Jesús, conduciendonos a Jesús




Gracias por tanta colaboración en el 2009... y que el 2010 nos llene de GRACIAS para comunicar.

Equipo Soplo


G


martes, diciembre 29

La "Declaración de Manhattan", por Jesus Silveyra

Jesús nos envía este artículo de su autoría publicado el jueves 24 de diciembre pasado.




El pasado 20 de Noviembre de 2009, en el National Press Club de Washington (USA), se dio a conocer una declaración firmada por un conjunto muy importante de líderes cristianos, haciendo un fuerte llamado público a defender la vida, el matrimonio, las objeciones de conciencia y la libertad religiosa. Entre los primeros 152 firmantes, se encuentran, entres otros, once arzobispos y obispos católicos, los primados de la Iglesia Anglicana y Ortodoxa de los Estados Unidos de Norteamérica y el presidente de la Coalición Afro-Americana de pastores evangélicos.

El documento que lleva el título de “Declaración de Manhattan: Un llamado a la conciencia cristiana”, fue redactado por tres profesores: uno católico y dos evangélicos, en un momento crítico de ataque a las objeciones de conciencia en el área de salud por parte de la administración de Barack Obama. Sin embargo, cuando uno lee la Declaración, se da cuenta que los mismos ataques se dan en buena parte del mundo Occidental, incluida la Argentina. Por eso, creo que vale la pena dar a conocer su contenido principal, ya que este tipo de iniciativas realmente progresista (si por progreso entendemos: avance valioso), difícilmente encuentra cabida en los medios ya que se las considera “políticamente incorrectas”.
La Declaración, comienza con “El llamado a la Conciencia Cristiana”, en el que manifiesta: “Los cristianos, cuando han vivido según los más altos ideales de la fe, han defendido al débil y al vulnerable y han trabajado incansablemente para proteger y reforzar las instituciones vitales de la sociedad civil, comenzando por la familia.
Somos cristianos ortodoxos, católicos y evangélicos que se han unido en esta hora para reafirmar verdades fundamentales sobre la justicia y el bien común, y para hacer un llamado a nuestros conciudadanos, creyentes o no creyentes, para que se unan a nosotros en su defensa. Estas verdades son: (1) la santidad de la vida humana, (2) la dignidad del matrimonio como unión conyugal entre el esposo y la esposa, y (3) los derechos de conciencia y libertad religiosa.
En la medida que estas verdades son fundamentales para la dignidad humana y el bienestar de la sociedad, son inviolables y no negociables. Dado que están sometidas, cada vez más, al ataque de poderosas fuerzas en nuestra cultura, hoy nos sentimos obligados a levantar nuestra voz en su defensa, y comprometernos a respetarlas, sin importar las presiones que sobrevengan sobre nosotros y nuestras instituciones para que las abandonemos o cedamos respecto a ellas. Hacemos este compromiso no como partidarios de un grupo político, sino como seguidores de Jesucristo, el Señor crucificado y resucitado, que es el Camino, la Verdad y la Vida”.
Luego, el texto de la Declaración, se refiere en forma específica a la defensa de la vida (contra la legalización del aborto, la eutanasia y la manipulación genética), del matrimonio tradicional (contra la pretendida legalidad del “matrimonio” entre personas del mismo sexo) y de la libertad religiosa (contra las presiones políticas y legales para que individuos e instituciones realicen actos en contra de sus convicciones religiosas).
La misma, termina diciendo: “Porque honramos la justicia y el bien común, no daremos cumplimiento a ninguna disposición que obligue a nuestras instituciones a participar en abortos, destrucción de embriones, suicidio asistido, eutanasia, o cualquier otro acto que atente contra la vida; tampoco nos inclinaremos ante ninguna regla que nos obligue a bendecir asociaciones sexuales inmorales, a tratarlas como matrimonios o sus equivalentes, o que nos impida proclamar la verdad, como la conocemos, sobre la moralidad, el matrimonio y la familia. Daremos con generosidad al César lo que es del César, pero bajo ninguna circunstancia le daremos al César lo que es de Dios”.
El sitio oficial de la "Declaración de Manhattan", con la posibilidad de adherir a ella y firmarla, es: www.manhattandeclaration.org . Creo que vale la pena leerla en forma completa y sacar algunas conclusiones sobre lo que está pasando en nuestro mundo globalizado, recordando aquella famosa frase de André Malraux en su lecho de muerte: “El siglo XXI será religioso o no será en absoluto”.

domingo, diciembre 27

Saludo de Benedicto XVI en el Día de la Sagrada Familia

Queridos hermanos y hermanas:

Se celebra hoy el domingo de la Sagrada Familia. Podemos seguir poniéndonos en el lugar de los pastores de Belén que, nada más recibir el anuncio del ángel, acudieron de prisa a la gruta y encontraron a "María, José y al niño, acostado en el pesebre" (Lucas 2,16). Detengámonos también nosotros a contemplar esta escena, y reflexionemos en su significado. Los primeros testigos del nacimiento de Cristo, los pastores, se encontraron no sólo ante el Niño Jesús, sino también ante una pequeña familia: la mamá, el papá y el hijo recién nacido. ¡Dios quiso revelarse naciendo en una familia humana, y por este motivo la familia humana se ha convertido en imagen de Dios! Dios es Trinidad, es comunión de amor, y la familia, con toda la diferencia que existe entre el Misterio de Dios y su criatura humana, es una manifestación que refleja el Misterio insondable del Dios amor. El hombre y la mujer, creados a imagen de Dios, se convierten en el matrimonio en "una sola carne" (Génesis 2, 24), es decir, en una comunión de amor que engendra nueva vida. La familia humana, en cierto sentido, es imagen de la Trinidad por el amor interpersontal y por la fecundidad del amor.

La liturgia de hoy presenta el famoso episodio evangélico de Jesús, a los doce años, que se queda en el Templo, en Jerusalén, sin que se dieran cuenta sus padres, quienes, sorprendidos y preocupados, vuelven a encontrarlo tres días después discutiendo con los doctores. A su madre que le pide explicaciones, Jesús le responde que tiene que estar "en la propiedad", en la casa de su Padre, es decir de Dios (Cf. Lucas 2, 49). En este episodio, el muchacho Jesús se nos presenta lleno de celo por Dios y por el Templo. Preguntémonos: ¿de quién había aprendido Jesús el amor por las "cosas" de su Padre? Ciertamente, como hijo, tuvo un íntimo conocimiento de su Padre, de Dios, una profunda relación personal permanente con Él, pero, en su cultura concreta, ciertamente aprendió las oraciones, el amor por el Templo y por las instituciones de Israel, de sus propios padres. Por tanto, podemos afirmar que la decisión de Jesús de quedarse en el Templo era sobre todo fruto de su íntima relación con el Padre, pero también fruto de la educación recibida de María y de José. Podemos entrever aquí el sentido auténtico de la educación cristiana: es el fruto de una colaboración que siempre hay que buscar entre los educadores y Dios. La familia cristiana es consciente de que los hijos son don y proyecto de Dios. Por tanto, no los puede considerar como una posesión propia, sino que, sirviendo en ellos al designio de Dios, está llamada a educarlos en la libertad más grande, que consiste precisamente en decir "sí" a Dios para hacer su voluntad. De este "sí" la Virgen María es ejemplo perfecto. A ella le encomendamos todas las familias, rezando en particular por su misión educativa.


viernes, diciembre 25

Saludo Navideño de Patricia Canullo


Les deseo a todos y cada uno de los miembros de esta gran familia, Soledad Mariana, que en esta Navidad entreguemos nuestro corazón a Jesús recién nacido de la mano de María y José.
Que tengan todos una Feliz y Santa Navidad.
Les abraza con cariño
Patricia Canullo

Coord. General

jueves, diciembre 24

Novena de Navidad con Benedicto XVI - Día Noveno



El cumplimiento de la promesa


Vivamos atentamente estos momentos que preceden a la navidad, junto con María, la Virgen del silencio y de la escucha. Ella, que fue totalmente envuelta por la luz del Espíritu Santo, nos ayude a comprender y vivir en plenitud el misterio del nacimiento de Cristo y a mantener vivo el asombro interior, en la ferviente espera del nacimiento del Salvador (Catequesis, 21.12.05)


"Bienaventurada aquella que ha creído en el cumplimiento de las palabras del Señor" (Lc. 1,45).


"Magnificat anima mea Dominum" dice con ocasión de esta visita -"Mi alma engrandece al Señor" (Lc 1,46) - y con ello expresa todo el programa de su vida: no ponerse ella en el centro, sino hacer espacio a Dios, encontrado ya sea en la oración como en el servicio al prójimo -sólo entonces el mundo se vuelve bueno-. María es grande, justamente porque no quiere volverse grande ella misma sino a Dios. Ella es humilde, no quiere ser más que la esclava del Señor. Ella sabe que contribuye a la salvación del mundo, no cumpliendo una obra suya, sino sólo piniéndose a plena disposición de las iniciativas de Dios. Es una mujer de esperanza: sólo porque cree en las promesas de Dios y espera en la salvación de Israel, el ángel puede ir hacia Ella y llamarla al servicio decisivo de esta promesa. Ella es una mujer de fe: "Bienaventurada tu que has creido", le dice Isabel . María es una mujer que ama. (Deus caritas est, 41)


María es una mujer de Esperanza... La esperanza se articula prácticamente en la virtud de la paciencia, que no disminuye el bien, ni siguiera en el aparente fracaso, y en la humildad, que acepta el misterio de Dios y se fía de Él también en la oscuridad.
Justamente por esto debemos ser apóstoles llenos de esperanza, que confían con alegría en las promesas de Dios. Él no abandona nunca a su pueblo, es más, lo invita a la conversión para que se realice su Reino. Reino de Dios quiere decir no Solo que Dios existe y vive, sino que también está presente y obra en el mundo. Es la realidad más íntima y decisiva, en cada acto de la vida humana, en cada momento de la historia (Deus caritas est, 39; Discurso 23.9.05)


María es mujer de fe... Es ella la primera persona que se asocia a Cristo en el camino de la obediencia, de la fe probada y del dolor compartido... Ella es Madre de Aquél que es "gloria de su pueblo Israel" y "luz para iluminar a las gentes", pero también "señal de contradicción" (cfr. Lc. 2,32-34). Y Ella misam en su alma inmaculada deberá ser traspasada por la espada de dolor, mostrando así que su rol en la historia de la salvación no se agota en el misterio de la Encarnación, sino que se completa en la amorosoa y dolorosa participación en la muerte... del Hijo suyo... y justamente así se convertirá no sólo en Madre de Dios, sino en nuestra madre común (Homilía, 2.2.06; Discurso 1.5.06)


María es una mujer que ama... Lo intuimos en los gestos silenciosos que nos cuentan los Evangelios de la infancia. Lo vemos en la delicadeza con la cual en Caná percibe la necesidad en la cual se hallan los esposos y la presenta a Jesús. Lo vemos en la humildad con la cual acepta ser descuidada, durante el período de la vida pública de Jesús, sabiendo que el Hijo debe fundar una nueva familia y que la hora de la Madre llegará sólo en el momento de la Cruz, que será la verdadera hora de Jesús. Entonces, cuando los discípulos hayan huido Ella quedará en la cruz. Más tarde, en la hora de Pentecostés, se juntarán ellos a su alrededor en la espera del Espíritu Santo (Deus caritas est, 41)

Navidad es la fiesta de la paz. El niño que Isaías anuncia es llamado por él "Principe de la paz". De su reino se dice: "la paz no tendrá fin". A los pastores, se anuncia en el Evangelio "la gloria de Dios en lo alto del cielo" y "la paz en la tierra"... Junto con María, cultivemos la certeza de que el hombre que se deja iluminar por el esplendor de la verdad emprende casi naturalmente el camino de la paz (Homilía, 24.12.05 / 1.1.06)


Oración Conclusiva


Padre bueno y misericordioso
que nos has sostenido
en el camino de este Adviento,
danos saber vivir en plenitud
la gracia de la Santa Navidad
donde se cumple tu Palabra.
María, Madre del Salvador,
queremos imitarte...
Haciéndonos conformes a tu Hijo,
humildes y obedientes
haz que nosotros también
dediquemos nuestra vida
a un fiel y generoso servicio
que dé gloria a Dios y ayude
a nuestros hermanos.
Por Cristo nuestro Señor
Amen

Movimiento Soledad Mariana

"Soledad Mariana" es un Movimiento de espiritualidad mariana y contemplativa, fundado en la Argentina en 1973, por el monje trapense Bernardo Olivera, actual Abad del Monasterio Nuestra Señora de los Ángeles de Azul, provincia de Buenos Aires.