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Región Salta


6a semana del novenario, Irma lahargou

IRMA LAHARGOU

Cómo no recordar, y agradecer por este medio, a una gran amiga que estuvo en los primeros tiempos de Soledad Mariana y por ella conocí esta espiritualidad: Irma Lahargou, con quien estudié Asistencia Social y compartí los primeros años de este querido Movimiento.

Debo decir que fue mi más amiga y, porqué no, la persona que me enseñó lo que es la amistad: el respeto, ya que éramos muy diferentes, la confianza, ya que era una persona a quién le podía confiar cualquier cosa, sabiendo que nada salía de su corazón sin mi permiso, la relación con ella siempre me hacía crecer, nunca me reclamó nada… Podíamos estar tiempo sin vernos y, cuando nos encontrábamos, era como que nos hubiésemos visto el día anterior, ya que no nos costaba nada compartir vida desde el fondo de nosotros mismas.

Fue para mí un ejemplo de mujer de Dios, de entrega total a Él hasta el final de sus días, ya que murió con plena conciencia y aceptando que llegaba su hora.

Gracias, querida Irma, por tu amistad, por tu ejemplo, por el regalo de este camino mariano y contemplativo, por interceder por nosotros como me prometiste que harías…

Y, como me parece que no mandé mis "deberes" de la semana quinta de este novenario, cuento en esta cómo conocí Soledad Mariana, ya que se lo debo a Irma:

En el año 75, tan entusiasmada con los encuentros con Bernardo, Irma me fue trayendo los llamados "papeles de Bernardo", papeles que con el tiempo se convirtieron en las ejercitaciones. Los leíamos juntas. Ella insistía que yo fuese al grupo, pero yo no veía de ir sin Jorge y Jorge estaba alejado de la Iglesia.

A medida que leía estos temas, me pasaba algo muy impresionante: era como que Bernardo ponía en palabras lo que yo tenía adentro y que no podía expresar. ¡Algo que me daba un enorme gozo!

Por pedido de Irma le escribí una carta a Bernardo. Recuerdo, entre otras cosas, haberle escrito que el Señor me había dado todo en la vida, y que yo estaba en deuda con El y que no sabía qué darle a cambio de tanto.

Su respuesta fue: "Querida Thelma: gracias por tu carta. Me alegro de saber que, desde tu nacimiento Dios te ha dado todo, incluso su propio Hijo. Rezo para que a la pregunta que te persigue: ¿Qué le doy yo a cambio?, puedas sencillamente responder: Thelma. ...

¡Estas líneas me marcaron a fuego!

El 8 de Octubre de ese mismo año, día de mi cumpleaños, me invitó Irma a una Misa que celebraba Bernardo. Jorge quiso ir, también, por ser mi cumpleaños. Allí lo conocimos a Bernardo y a parte de este primer grupo de Soledad Mariana. Jorge salió muy impresionado con el Monje.

Después de esa Misa, tuvimos dos o tres encuentros con Bernardo y en Febrero de 1976, nos invitó Irma al primer retiro del grupo de Soledad Mariana que se haría el 3-4-5 de Marzo.

¡Fueron muchos los impedimentos que se nos presentaron pero, finalmente, se fueron arreglando las cosas y pudimos ir!

¡Qué retiro! Jorge pidió a todos que le enseñaran a rezar. Bernardo tomó en serio su pedido y nos hizo rezar con distintos métodos de oración esos tres días. ¡La gracia se tocaba!

Al segundo día Jorge pidió confesarse. Irma preparó binas y lo puso a Jorge con Bernardo ¡y se confesó después de casi 13 años!.

A partir de allí nos juntamos cada mes con este mismo grupo llamado "grupo 75" por el año que había comenzado.

Hasta el día de hoy sigo con el entusiasmo de seguir creciendo en esta vida mariana y contemplativa, el  mismo que tuve desde el primer día, en compañía de Irma.

Un fuerte abrazo a todos y cada uno,

Thelma

Movimiento Soledad Mariana

"Soledad Mariana" es un Movimiento de espiritualidad mariana y contemplativa, fundado en la Argentina en 1973, por el monje trapense Bernardo Olivera, actual Abad del Monasterio Nuestra Señora de los Ángeles de Azul, provincia de Buenos Aires.