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miércoles, diciembre 4

PASCUA DEL P. PABLO MARÍA. 1 de diciembre de 2019.


Oración y caridad


Bernardo y Pablo el 16 de octubre
en la Capilla donde rezaba Pablo
el Rosario todos los días.
¡Se nos murió Pablito! Bien digo: “se nos” murió. Con su partida, todos, en cierto modo, hemos muerto con él. Nos apena su muerte y nos reconforta su vida. La muerte no tiene la última palabra. Esta palabra final le corresponde a Jesús Resucitado: ¡Si morimos con Él, viviremos con Él!

Acabamos de escuchar al bienaventurado Job: Yo sé que mi Redentor vive, y yo con mi propia carne, veré a Dios. Sí, yo mismo lo veré, lo contemplarán mis ojos (Job 19:23.27). Y al salmista, que nos asegura: Tu bondad y tu gracia me acompañan a lo largo de mi vida, y habitaré en la Casa del Señor, por muy largo tiempo (Sal.22). ¡Qué bien se aplican estas palabras a nuestro Padre Pablo, a quien el Señor vino a buscar en el primer Domingo de Adviento!
Por eso, nos alegramos en nuestro dolor y duelo, pues sabemos, junto con el apóstol Pablo: que Jesús murió y resucitó, y de la misma manera, Dios llevará con Jesús a los que murieron con Él (I Tes.4:13-18).

Misa de exequias ayer martes 3 de diciembre
Padre Pablo María (ocso)


Pero, ¿quién era el Padre Pablo..?
1. Edward Joseph (Eddie)
Edward Joseph Amend Heide, Eddie (como lo llamaban familiarmente) nació el 1 de Agosto de 1923 en Long Branch, New Jersey.
Sus padres, Herman y Gertrud, de origen alemán, tuvieron 8 hijos, 6 mujeres y 2 varones. Los dos varones y una de las mujeres consagraron sus vidas a Dios, en el sacerdocio y la vida consagrada.
Hizo sus estudios en dos prestigiosos colegios jesuitas de la ciudad de New York: Loyola y Xavier. Interrogado una vez, ¿por qué de Loyola pasó a Xavier? Respondió: “el nivel intelectual requerido en Loyola era muy exigente, no así en Xavier; como yo no estaba a la altura de esas exigencias, me dijeron que cambiara de colegio”. No es por casualidad, sino por Providencia, que hoy la Iglesia celebra a San Francisco Javier.
     2. Brother Mary Paul
Entró en el monasterio de Ntra. Sra. Del Valle el 28 de Agosto de 1942, tenía 19 años recién cumplidos. Comenzó su noviciado como monje de coro el 31 de Enero de 1943, y recibió el nombre de Frater Ignatius. Pasó luego a ser hermano converso con el nombre de Mary Paul, comenzando su noviciado el 8 de Julio de 1944. Hizo su profesión temporal el 8 de Junio de 1945 y su profesión solemne el 13 de Junio de 1948, tenía 25 años de edad.
Su primer trabajo importante y responsable fue ordeñando vacas en el tambo de Spencer. Fue más tarde enviado al Monasterio de Wrentham, en donde trabajó también en el tambo: hacía el ordeñe durante el oficio de Vigilias, asistía luego a la Misa conventual y trabajaba el resto del día en tareas agrícolas.
     3. Hermano y Padre Pablo María
Previa visita a su familia, el 18 de Enero de 1959 llegó a Azul con el segundo grupo de fundadores. El primer grupo había llegado pocos meses antes, el 28 de Octubre de 1958. En una carta de D. Edmundo, abad de Spencer, enviada a la Mamá de nuestro hermano, el 23 de Enero de 1959, escribía: el profundo espíritu religioso, bien conocido por muchos, del hermano Pablo, tendrá una muy saludable influencia en los primeros y formativos días de la fundación en Argentina (brother Paul’s well-known deep religious spirit will have a very helthy influence in these first and formative days of the Argentine foundation). No se equivocó, todo lo contrario.
El día 1 de Enero de 1966, el H. Pablo, hasta ese momento hermano lego, aceptó el estado de “monje” según el Decreto de la SCIVCSVA del 27 de Diciembre de 1965, vistió así la cogulla monástica. El 11 de Julio de 1991, teniendo ya 68 años de edad, fue ordenado Presbítero por manos de Mons. Emilio Bianchi di Cárcano.
     4. Candela apagada y Lucero encendido
El día de ayer, cuando le comuniqué la pascua de Pablo a nuestro Padre José, que se encuentra en Italia, me dijo: “se apaga una vela y se enciende un lucero”. Y así es, en efecto. No en vano hemos elegido para esta celebración el evangelio de las Bienaventuranzas según San Mateo (5:1-12). Ninguno de nosotros duda que Pablo es feliz pues tuvo alma de pobre, se afligía con los agobiados, fue manso y paciente al extremo, desbordó en misericordia y fue un gran pacificador entre nosotros… Porque siempre tuvo la sencillez de un niño, ya es suyo el Reino de los cielos.
Pero, ¿qué es lo que nuestro querido Padre Pablo recibió del Señor y nos deja en herencia?
-Oración mariana continua
Su oración y devoción fue permanente, pues desde muy joven fijó sus ojos en Jesús, quien inicia y consuma la fe. Su hora santa delante del Sagrario se solía multiplicar por tres o por cuatro. Su devoción a todos los Santos y, entre ellos y ellas, su entrañable amor a Santa María es lo más precioso de su legado. Llegó a nuestra comunidad en los inicios de 1959 trayendo entre sus brazos una imagen de la Virgen con el Niño, imagen que aún veneramos a la entrada de nuestro refectorio-comedor. El rezo del rosario, desgranado con los huéspedes en la “Capilla del Rosario” y en la soledad de su oración, hasta el último momento de su existencia. Obligó a María a rogar por él en todo momento, sobre todo en la hora de su muerte… No en vano, yace en el catafalco con el rosario entre sus manos junto con una virgencita de Lourdes que reposaba sobre su pecho cuando se recostaba cada noche para dormir. Y, qué no decir, de sus famosos “acrósticos” de cinco reglones comenzando cada frase con la letras: M.A.R.I.A.
-Caridad servicial y cordial
Cuando le preguntábamos a Pablo: “¿estás bien atendido?” Su respuesta era: “Sergio es el mejor enfermero del mundo”. Cada uno de nosotros habrá recibido de Pablo mil muestras de amor a lo largo de los años. Amor efectivo y afectivo, siempre pronto a dar una mano en el trabajo y una palabra y palmada de cercanía en los momentos difíciles. Dado que profesó vivir según la Regla de San Benito, abundó en amor ardentísimo: a todos honró, siempre nos soportó con infinita paciencia, a todos obedeció, jamás buscó su propio interés… Hace dos días le preguntaba: “Pablo, ¿hay fe y esperanza en tu corazón?” Respondió, como solía hacerlo, con un fuerte “SÍ”. Agregué: “¿hay también caridad?” Respondió, con su habitual humildad: “quisiera que hubiera más”. Ayer, con los HH. Roque y Fausto como testigos, le dijimos: “Pablito, nosotros tres damos testimonios de la gran caridad que siempre has tenido con todos nosotros”. Balbuceó: “amén”.
Tenía al momento de su Pascua, 96 años y 4 meses. Pablito viejo, como lo llamábamos con cariño, dado que ya disfrutas de la felicidad eterna, acurrucado en el regazo de la Reina y Madre de misericordia, intercede por nosotros, que aún peregrinamos in hac lacrimarum valle. Amén, amén, amén.

 Bernardo, Azul, 2 de Diciembre del 2019


Padre Pablo en la Misa de Soledad Mariana 
en La Trapa  - oct. 2018

Movimiento Soledad Mariana

"Soledad Mariana" es un Movimiento de espiritualidad mariana y contemplativa, fundado en la Argentina en 1973, por el monje trapense Bernardo Olivera, actual Abad del Monasterio Nuestra Señora de los Ángeles de Azul, provincia de Buenos Aires.