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miércoles, mayo 1

"El Trabajo forma parte del plan de amor de Dios"

AUDIENCIA - FRANCISCO
1ro. de mayo de 2013


Comunidad Orante de Region Neuquén

PRIORIDAD: OLGUITA PALAVECINO, DE LAS FUNDADORAS. ESTA TERMINAL DE UN CANCER. ELLA PIDE PAZ PARA SU FLIA. LAS QUE LA AMAMOS SABEMOS DE SU CATEQUETISIS EN QUIMIO. POR FAVOR, NO SE OLVIDEN DE REZAR POR LA FAMILIA Y POR ELLA QUE LOS APUNTALA..

ESTUVIERON HACE INSTANTES LOS SERANTES CON NOSOTROS.NO VAMOS A DECIR OTRA COSA QUE: "SOLEDAD MARIANA ES FAMILIA", ELLA NOS UNE AUNQUE ESTEMOS LEJOS. NOS UNE LA COMUNION. ESTAMOS FELICES. NO DECIMOS MAS. QUE ELLOS CUENTEN LO VIVIDO.
"SI ESTO NO ES IGLESIA, LA IGLESIA,  DONDE ESTA?"

martes, abril 30

Comunidad Orante

Pidamos a nuestra madre María de Guadalupe por nuestra querida Tena (Coordinadora de la Región Perú) mientras acompaña a su madre que está muy enferma. Rezemos por ella y por toda su familia uniéndonos a nuestros hermanos peruanos.

Benedicto vuelve al Vaticano


domingo, abril 28

Confirmaciones en el Vaticano


Francisco en su homilía de hoy

Permanecer estables 
en la fe 
con una firme esperanza 
en el Señor

(RV).- Tal como estaba previsto, este V Domingo de Pascua, en el marco del Año de la Fe, el Papa Francisco confirió, por primera vez, el Sacramento de la Confirmación a cuarenta y cuatro fieles de todo el mundo en representación de toda la Iglesia en los cinco continentes. En su homilía de la misa celebrada a las diez de la mañana en la Plaza de San Pedro, ante 70 mil personas, el Obispo de Roma reflexionó sobre tres puntos: la novedad de Dios, las tribulaciones en la vida y la firmeza en el Señor. 

De las novedades mundanas, que son todas provisionales, el Papa dijo que pasan y siempre se busca algo más. Mientras la novedad que Dios ofrece a nuestra vida es definitiva, y no sólo en el futuro, cuando estaremos con Él, sino también ahora, porque Dios está haciendo todo nuevo, el Espíritu Santo nos transforma verdaderamente y quiere transformar, contando con nosotros, el mundo en que vivimos. Por esta razón el Papa pidió que le abramos la puerta a Dios, que dejemos que Él nos guíe y que su acción continua nos haga hombres y mujeres nuevos, animados por su amor, que el Espíritu Santo nos concede. 
En su segundo pensamiento el Santo Padre recordó que el camino de la Iglesia, y también nuestro camino cristiano personal, no son siempre fáciles, puesto que encontramos dificultades. Y dijo que a pesar de que seguir al Señor es un camino que encuentra muchos obstáculos, fuera de nosotros, en el mundo en el que vivimos que frecuentemente no nos comprende, y también dentro de nosotros, estas tribulaciones forman parte del camino para llegar a la gloria de Dios, como para Jesús, que ha sido glorificado en la Cruz.
En el último punto de su homilía Francisco invitó a quienes estaban a punto de recibir la Confirmación, y a todos, a permanecer estables en el camino de la fe con una firme esperanza en el Señor. Puesto que aquí está el secreto de nuestro camino. Él nos da el valor para caminar contra corriente.
Texto completo de la homilía del Santo Padre:


Queridos hermanos y hermanas,Queridos hermanos que van a recibir el sacramento de la confirmación:
Quisiera proponerles tres simples y breves pensamientos para reflexionar.
1. En la segunda lectura hemos escuchado la hermosa visión de san Juan: un cielo nuevo y una tierra nueva y después la Ciudad Santa que desciende de Dios. Todo es nuevo, transformado en bien, en belleza, en verdad; no hay ya lamento, luto… Ésta es la acción del Espíritu Santo: nos a trae la novedad de Dios; viene a nosotros y hace nuevas todas las cosas, nos cambia. El Espíritu nos cambia. Y la visión de san Juan nos recuerda que estamos todos en camino hacia la Jerusalén del cielo, la novedad definitiva para nosotros, y para toda la realidad, el día feliz en el que podremos ver el rostro del Señor, ese rostro maravilloso del Señor Jesús, podremos estar con Él para siempre, en su amor. 
Ven, la novedad de Dios no se asemeja a las novedades mundanas, que son provisorias, pasan y siempre se busca algo más. La novedad que Dios ofrece a nuestra vida es definitiva, y no sólo en el futuro, cuando estaremos con Él, sino también hoy: Dios está haciendo todo nuevo, el Espíritu Santo nos transforma verdaderamente y quiere transformar, contando con nosotros, el mundo en que vivimos. Abrámosle la puerta, dejemos que Él nos guíe, dejemos que la acción continua de Dios nos haga hombres y mujeres nuevos, animados por el amor de Dios, que el Espíritu Santo nos da. Qué hermoso si cada uno de ustedes noche, pudiera decir: hoy en la escuela, en casa, en el trabajo, guiado por Dios, he realizado un gesto de amor hacia un compañero, mis padres, un anciano. ¡Qué bello!
2. Un segundo pensamiento: en la primera lectura Pablo y Bernabé afirman que "hay que pasar muchas tribulaciones para entrar en el reino de Dios" (Hch 14, 22). El camino de la Iglesia, también nuestro camino cristiano personal, no son siempre fáciles, encontramos dificultades, tribulaciones. Seguir al Señor, dejar que su Espíritu transforme nuestras zonas de sombra, nuestros comportamientos que no son según Dios, y lave nuestros pecados, es un camino que encuentra muchos obstáculos, fuera de nosotros, en el mundo en el que vivimos, y también dentro de nosotros, en el corazón, que frecuentemente no nos comprende, y también dentro de nosotros, en nuestro corazón. Pero las dificultades, las tribulaciones, forman parte del camino para llegar a la gloria de Dios, como para Jesús, que ha sido glorificado en la Cruz; las encontraremos siempre en la vida. No nos desanimemos: tenemos la fuerza del Espíritu para vencer nuestras tribulaciones.
3. Y así llego al último punto. Es una invitación que dirijo a ustedes, los que se van a confirmar y a todos: permanezcan estables en el camino de la fe con una firme esperanza en el Señor. Aquí está el secreto de nuestro camino. Él nos da el valor para caminar contra corriente. Escuchen bien jóvenes: ir contra corriente. Esto hace bien al corazón, pero hace falta valor para ir contra corriente. Y Él nos da esta fuerza. No hay dificultades, tribulaciones, incomprensiones que nos hagan temer si permanecemos unidos a Dios como los sarmientos están unidos a la vid, si no perdemos la amistad con Él, si le hacemos cada vez más espacio en nuestra vida. Esto también y sobre todo si nos sentimos pobres, débiles, pecadores, porque Dios da fuerza a nuestra debilidad, riqueza a nuestra pobreza, conversión y perdón a nuestro pecado. Es tan misericordioso el Señor que siempre si vamos a Él nos perdona. Confiemos en la acción de Dios. Con Él podemos hacer cosas grandes y nos hará sentir el gozo de ser sus discípulos, sus testigos. ¡Apuesten por los grandes ideales, por las cosas grandes, nosotros los cristianos no hemos sido elegidos por el Señor para las cosas pequeñas, vayan siempre más allá, hacia las cosas grandes, jóvenes, juéguense la vida por grandes ideales!
Novedad de Dios, tribulaciones en la vida, firmes en el Señor. Queridos amigos, abramos de par en par la puerta de nuestra vida a la novedad de Dios que nos concede el Espíritu Santo, para que nos transforme, nos fortalezca en las tribulaciones, refuerce nuestra unión con el Señor, nuestro permanecer firmes en Él: ésta es una verdadera alegría. Así sea. 

2013-04-28 Radio Vaticana

jueves, abril 25

AGENDA 2013

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Francisco: Anunciar el Evangelio


con el testimonio más que con las palabras
Jueves 25 Abr 2013 | 12:46 pm
Ciudad del Vaticano (AICA) El Santo Padre Francisco presidió esta mañana, jueves 25 de abril, en la Casa Santa Marta, la misa en la festividad del evangelista San Marcos. Entre los presentes se encontraban monseñor Eduardo García, obispo auxiliar de Buenos Aires y el presbítero Alejandro Russo, rector de la catedral porteña y algunos miembros de la Secretaría del Sínodo para los Obispos, acompañados por el Secretario General, monseñor Nikola Eterovic. 
Comentando el Evangelio del día que narra la Ascensión de Jesús, señaló que el Señor antes de subir al cielo manda a los apóstoles a anunciar el Evangelio “hasta los confines del mundo, no sólo en Jerusalén o en Galilea... El horizonte es grande y, como se puede ver, éste es el carácter de la misión de la Iglesia que va adelante con esta predicación: a todos, a todo el mundo. Pero no va adelante sola: va con Jesús... El Señor trabaja con los que predican el Evangelio”. 
El Papa se refirió también a la primera Carta de San Pedro que define el estilo cristiano de la predicación : “La humildad, el servicio, la caridad, el amor fraternal... Pero ¡Señor tenemos que conquistar el mundo! Esa palabra “conquistar” -dijo- no está bien. Tenemos que predicar al mundo. El cristiano no puede ser como los soldados que cuando ganan la batalla arrasan todo...El cristiano anuncia el Evangelio con su testimonio más que con las palabras y con una doble disposición: un ánimo grande que no se asusta de las cosas grandes, de caminar hacia horizontes inmensos y la humildad de tener en cuenta las pequeñas cosas”.+ 

miércoles, abril 24

Regina Coeli - 4to Domingo de Pascua


domingo, abril 21

Mons. Poli ya es Arzobispo de Buenos Aires

Homilía de monseñor Mario Aurelio Poli, en la misa de toma de posesión como arzobispo de Buenos Aires (20 de abril de 2013) 



En el clima festivo de la Pascua de Resurrección, la liturgia de la Palabra nos lleva a contemplar la presencia del Resucitado bajo la imagen bella, bondadosa y cercana, que Jesús nos presenta de sí mismo: “Yo soy el Buen Pastor”. Sólo Dios puede llamarse “pastor” y así lo mencionan los salmos y profetas (cf. Salmo 22, Ez 34), pues Él es el único que se preocupa y ocupa de la vida de cada hombre y mujer que peregrinan en este mundo. Sólo Él cumple las promesas sin defraudar, y como verdadero pastor no quita la vida de nadie, ni se aprovecha de ella, sino que da generosamente lo que ningún otro puede dar: la Vida eterna, es decir, conocer y amar al único Dios verdadero, y a su Enviado, Jesucristo (Jn 17,3). Este pasaje revela la gran promesa del Señor: dar vida en abundancia. 

Presentándose como verdadero Pastor, Jesús establece con su pueblo una relación cordial, amorosa y solícita por la integridad de su rebaño. Él nos enseña que es pastor de 100 ovejas (cfr. Lc 15), esto es, no se conforma con tener 99 en el corral, sino que las quiere todas, sale a buscar la que falta, para que no se pierda ni una sola de las que el Padre le ha dado. El inmenso rebaño de la humanidad está bajo su mirada y espera que reconozcan su voz. 

En el corazón del Buen Pastor hay secretas intenciones que quedan reveladas cuando dice: «Tengo, además, otras ovejas que no son de este corral y a las que debo también conducir: ellas oirán mi voz, y así habrá un solo Rebaño y un solo Pastor» (Jn 10,16), y más claro todavía cuando les da el envío misionero a sus discípulos: «Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado» (Mt 28,19). Porque cuando entramos por la puerta de la fe (cf. 10,1), nadie ni nada puede arrebatarnos de las manos de Cristo y de las manos del Padre. El lenguaje de las manos de Dios nos recuerda de qué estamos hechos y quién es nuestro Creador. Nadie nos conoce tanto como Aquél que nos dio la vida y la impronta de su ser, porque somos su hechura y la obra de sus manos. El poder de su brazo nos reúne (Is 40) y la voz persuasiva del Pastor Santo nos invita a dejarnos abandonar en las manos de nuestro Padre Dios; y cuando eso sucede quedamos en buenas manos, con quien nos ama de verdad. Al conocerlo de algún modo ya le pertenecemos, y cuando lo amamos, lo reconocemos como nuestro Padre Fiel. Apacentar la grey es un “oficio de amor” dice San Agustín, y su objetivo es conducir al pueblo fiel a confiarse en las manos del Padre, porque su misericordia permanece para siempre (Salmo 99). Él es el que da fuerza y poder a su pueblo (Salmo 67). 

Cómo no ver en este pasaje de San Juan la pasión misionera que el Pastor quiere inspirar en nosotros, sus pastores, pasión que devuelve a nuestra Iglesia de Buenos Aires la renovadora tarea de evangelizar. El desvelo del Pastor por su rebaño, a nosotros sacerdotes, nos vuelve a remover el óleo de la unción que nos consagró para el apasionante oficio de apacentar, mientras que a todos los bautizados, su pueblo fiel a quien guía, les vuelve a agitar el agua del bautismo para comprender mejor que en el corazón de Cristo sólo cabe un deseo: «Él quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad.» (1°Tm 2,4). 

Queridos sacerdotes, el llevar con alegría este bendito oficio de servir con amor pastoral −que recibimos como un don de su mano generosa−, nos invita a renovar el entusiasmo por darlo a conocer a nuestro pueblo, para que conociéndolo puedan amarlo y servirlo. El estilo cercano del Buen Pastor nos señala el camino y el modo de ser pastores. 

Pueblo fiel, tanto nos ama Jesús Buen Pastor, que para alimentar en nosotros el deseo de la vida divina se ha hecho Cordero pascual, Pan partido para dar la vida al mundo. Nos ha dejado su bondad en el alimento que no perece. Él es el Pan bueno y verdadero. En la Misa, Él se convierte en el sustento del peregrino mientras camina hacia el lugar donde Él quiere llevarnos y compartir su Vida. Cada uno toma de esta fuente de amor eucarístico, lo que necesita para el camino cotidiano. Es el espacio sagrado donde escuchamos su Palabra y confesamos la fe con los hermanos. La Iglesia Madre tiende la mesa común y sin exclusión, invita a sus hijos a compartir el banquete. 

Dios, el Supremo Pastor de las ovejas ha prometido darnos pastores según su corazón (cf. Jer 3, 15). Esa promesa se realiza plenamente en Jesús el Buen Pastor. En su divina pasión se ha manifestado el amor misericordioso que brota de su corazón traspasado. La caridad pastoral es aquella virtud cordial con la que nosotros pastores imitamos a Cristo en su entrega de sí mismo y en su servicio a los hombres. La caridad pastoral determina nuestro modo de ser pastores hoy, de pensar y de actuar, (PDV 23) nuestra presencia de estar y caminar con la gente, y hasta nuestra oración e intercesión, para que nuestro gozo sea hablar a Dios de los hombres y a los hombres de Dios (San Juan de Ávila, Tract. Sac.). 

Esa cercanía que nos pone en la insustituible relación persona a persona, nos permite anunciar que “Cristo murió por todos, y que la vocación suprema del hombre en realidad es una sola, es decir, la divina.” Y que esa vocación se basa en que “Cristo resucitó; y con su muerte destruyó la muerte y nos dio la vida, para que, hijos en el Hijo, clamemos en el Espíritu: Abba!, ¡Padre!” (GS 22), para que nadie se sienta huérfano en esta vida, porque tenemos un Dios que es Padre y siempre nos escucha cuando lo invocamos. «Él secará toda lágrima de nuestros ojos.» (Ap 7,17; 21,4). 

Al celebrar la figura del Buen Pastor en el comienzo de este nuevo servicio pastoral que me pide la Iglesia, recibo un gran consuelo y no puedo dejar de ver un signo de la Providencia que nos guía hacia un rumbo luminoso y esperanzador, para que, pastores y pueblo fiel hagamos juntos el camino de la evangelización. Con la elección del Papa Francisco, se nos ha contagiado la alegría de tener un argentino –tan cercano y querido-, en la Cátedra del Apóstol Pedro, y vimos cómo muchos compatriotas han renovado el gozo de pertenecer a la Iglesia. Al mismo tiempo, el Señor nos interpela a profundizar nuestro compromiso de discípulos y misioneros, para ofrecer la riqueza del Evangelio a los que viven, trabajan y pasan por nuestra Ciudad, de tal manera que conozcan a Dios Padre y sus dones de justicia, amor y paz. (cf. Carta al Pueblo de Dios, CEA, abril de 2013) 

Que no me falte en este servicio el amor a los pobres, sufrientes y excluidos, que inspiró a nuestro patrono, el obispo San Martín de Tours, quien supo remover de su corazón toda indiferencia; y de Santa Rosa de Lima quien me acompañó en estos años. Invoco la presencia y protección amorosa de la Madre del Pastor de los pastores, y le ruego que camine con nosotros; que Ella sea en el firmamento de la Ciudad de Buenos Aires «estrella de la Evangelización siempre renovada» (EN 81). 

Mons. Mario Aurelio Poli, arzobispo de Buenos Aires

Movimiento Soledad Mariana

"Soledad Mariana" es un Movimiento de espiritualidad mariana y contemplativa, fundado en la Argentina en 1973, por el monje trapense Bernardo Olivera, actual Abad del Monasterio Nuestra Señora de los Ángeles de Azul, provincia de Buenos Aires.