Una de las primeras visitas, la hicimos junto a Mariana Cecchi. Salimos al encuentro de Don Juan Pedro, uno de los más antiguos pobladores. Una casita de madera muy precaria, todo muy austero, quizá algo dejado y con una salamandra encendida en el medio de su rancho. Hombre solitario, austero, sencillo, sufrido y con gran hondura y humor. Entramos y nos invitó un mate. Recordamos la visita del año pasado, y en medio del diálogo uno de nosotros le preguntó si le “pedía” a Dios, y cómo lo hacía. El hizo un silencio, al ritmo de la gente de allí, mientras saboreaba el mate dijo: “A Dios no le pido nunca, porque Él siempre me da todo, es mi dueño y me cuida, sólo le gradezco, estoy en sus manos". Dejo a cada uno su comentario y conclusión… Sólo decir que a mí me dejo todavía replanteando mi imagen de Dios y mi relación con Él. Días más tarde, Juan nos regaló una visita a la capilla con motivo de la campana que colocamos…
COMUNIDAD Y PRESENCIA ORANTE
Y cada persona, cada familia, es un “sagrario”. El año pasado lo intuí y hoy lo afirmo con fuerza. Y nuestra Comunidad también fue un “sagrario” y un “Ambón” donde proclamar, escuchar, rumiar la Palabra de Dios desde el silencio y la vida cotidiana. Donde pude re-aprender a hacer una “gran Lectio Divina”: aprender a “leer” y releer acontecimientos, situaciones, “meditarlas”; “orarlas” y “contemplarlas”. Me vienen al cruce unas palabras de Bernardo en una carta que nos escribió hace años. Hoy las vivo como palabras todavía muy proféticas:
“La comunión siempre crea comunión… es difusiva en sí misma. No hay comunión de ser sin comunión en misión. La comunión siempre es misionera, así como la comunión es para la misión…La comunidad es un misterio y lugar de presencia con el Resucitado… el hermano o la hermana son posibilidad de presencia del Resucitado y encuentro con Él” (“Siguiendo a Jesús en María” XXXIV. Comunión-Comunidad - Comunicación)
Nosotros no somos una comunidad de sólo jóvenes misioneros, ni de consagrados misioneros, ni de matrimonios misioneros: Somos una riquísima diversidad de vocaciones, orígenes, opciones de vida, de búsquedas, edades… En fin, como lo somos en general en Soledad Mariana. Y esto creo es un SIGNO-TESTIMONIO fuerte: El Padre Obispo Fernando Maletti nos lo confirmaba positivamente. Esto es un gran regalo y gran tarea.
Gran parte de lo vivido lo recé en la Trapa (mientras acompañaba a un grupo de jóvenes en su retiro) “Maestro ¿Dónde vives?”. Jesús ¿dónde vivís?; ¿Dónde te encontré en la misión? Así fui orando, toda una mañana, esto. Iba pasando cada rostro de la Comunidad misionera por el corazón y encontrando textos bíblicos que me hablaban de lo vivido con cada uno allí. Luego de haberlas expresado a ellos, se los comparto. No son palabras que encontré “para ellos”¸ sino, Palabra que me regaló Dios por medio de ellos. Les invito vivamente que puedan hacerlo en sus familias, comunidades, escuelas, parroquias, grupos… y compartirlo en oración. Somos un “palabra de Dios” y “respuesta en vasija de barro” (Cf. 2Cor 4,7).
Andres Della Vedova Jn.1, 41-42 y Sal 34(33),9
Cynthia Planas Jn.1 35 –38
Fernando Gil Jn. 10, 4. Mc. 6, 30-34
José Canullo Lc. 2, 41-51 y Col 3, 11
Lucía Canullo Lc. 24, 17. 31. 35 (o del 17 al 35)
Maira Do Nascimento 1 Cor. 1, 18. 22-31 y 2 Cor. 12, 10
María Nougués Ef. 1,3-4 y 3, 14-20
Mariana Cecchi Sal 107 (106)
Mateo Cecchi Mc. 10, 13—21 y Lc.2, 52
Mateo Vidueira (por nacer en marzo) Is. 49. 1 y 5
Meli y Diego Vidueira: Flp. 1, 4. 7-12
Mono Cecchi Sal 89 (88)
Pancha Schoeffer 2 Cor 12, 8-9
Patricia Canullo Lc. 2, 19 y 50-51
Romina Moroni Mc. 14, 1-9 - Lc 7, 36-50
Adrián Gauna Mc. 6, 8 – Sal 22, 4
De Todos Col 3, 11—17
Quedan más vivencias… en otro momento será posible comunicarlas: Los fogones con los adolescentes y jóvenes, otras visitas-encuentro, peregrinación, la Guadalupana, la providencia de Dios, corazón y sentido eclesial, fraternidad y buen humor, discernimiento comunitario, Catequesis, días de desierto y descanso, el paisaje de la naturaleza y el paisaje de sus corazones…
Gracias por su oración, generosidad, por su apoyo y aliento. Que san José nos siga acompañando a todos en el camino cuaresmal hacia la Pascua.
Su hno. Adrián Gauna (Región Oeste)